BARRA
Regresemos a las cabezas dibujadas: al cráneo, al rostro. Esta es la primera frase del segundo capítulo del ensayo de Kristeva “Visiones capitales”. Pero está mal citada. Solo decía “regresemos a la cabeza”. Agregué el dibujo, para someterme a la obra: las caras del rostro. No despegarme de su manu/factura. Todo esto de que debo hablar, ha sido realizado con barras cuadradas de carboncillo comprimido. Al visitar a Dittborn en noviembre del 2023, después de ver -varias veces- la exposición “Diez caras del rostro”, en la Fundación Arquitectura Frágil, este me mostró unos restos de barras. Incluso, me obsequió un trozo. Un fetiche. Pero esos restos, dispuestos sobre la cubierta blanca del mesón en el taller, me condujeron de inmediato a las fotografías reproducidas en las páginas 10 y 11 del libro “El cubo y el rostro” de G. Didi-Huberman. Lo lamento. Una cosa lleva a la otra. En la Nota Preliminar, este hace mención a una primera reflexión escrita para la exposición de ...