BATALLAS

 

Los generales Zeller, Jouhaud, Salan y Challe, durante el putsh de Argel.


El 13 de marzo de 1954 comenzó “oficialmente” la Batalla de Dien-Bien-Phu. El 7 de mayo, después de 57 días de encarnizados combates, el campo fortificado ocupado por el cuerpo expedicionario francés fue reducido por las tropas del Viet- Minh. Ese día, Eugenio Téllez escuchaba las noticias por la radio, mientras tomaba desayuno con su familia, antes de salir para el colegio. El noticiero retransmitía los últimos momentos de la batalla, pocos minutos antes de que cayera el último puesto de comando. Años más tarde, sabría el destino de los prisioneros de dicha batalla y de las penurias que caracterizarían su cautiverio. Entre las cuales, estaban las largas sesiones  de re educación política. De esa experiencia, el ejército francés elaboró una teoría de la contra-insurgencia que vendría a remodelar el campo de la teoría militar contemporánea, en el mismo momento en que Sartre publicaba la “Critica de la razón dialéctica”, que (re)modulaba el campo de la teoría política.  No deja de ser. La contribución de la teoría militar francesa ocupa los rangos de una literatura de  emergencia.  La razon dialéctica no contribuyó a elevar el rango de la reflexión política, que sucumbió a la primacía de unas armas insuficientes. El contingente que tuvo que abandonar Indochina después de los Acuerdos de Ginebra fue destinado a reprimir el alzamiento de los independentistas argelinos, que habían dado comienzo a una guerra de liberación que Francia jamás admitiría  por su nombre. El momento más significativo, para las armas francesas, fue la “Batalla de Argel”,  entre enero y octubre de 1957. De ahí extraje el titulo para la novela que será publicada por Hueders. A lo que debo agregar que, entre el 21 y el 26 de abril,  tuvo lugar el intento de “putsch”, realizado contra De Gaulle, por cuatro generales de la guarnición de Argel. Esa es otra razón. Eugenio Téllez ya residía en Francia y escuchó, también  por la radio, el llamado del ministro del interior a oponerse a dicho levantamiento. Se rumoreaba que un contingente de paracaidistas descendería en Orleans y marcharía sobre Paris. Una multitud se congregó en las afueras de la Asamblea Nacional. Viejos resistentes de 1940-1944 pedían armas para enfrentar a los facciosos. Eugenio Téllez estuvo en esta manifestación, como en otras tantas. Sería testigo de la represión ejercida por la policía francesa contra la población maghrebina, especialmente argelina, que estaba sometida a toque de queda y no podía circular de noche. Vivía en Paris, en la rue de la Grande Chaumière, cuando tuvieron lugar dos masacres. Una, contra los argelinos, el 17 de octubre de 1961, en la que centenares de ellos fueron detenidos, tratados brutalmente y más de un centenar encontró la muerte en las aguas del Sena. Los historiadores de esa época calificaron este trágico episodio como la represión más violenta de una manifestación pacífica jamás registrada en la historia contemporánea de Europa. Un crimen de Estado. El 8 de febrero de 1962 tuvo lugar un incidente en las proximidades de la Estación de Metro Charonne, en Paris, en una manifestación contra la Organización del Ejercito Secreto (OAS) y la guerra de Argelia, que resultó en la muerte de nueve personas aplastadas en la entrada de dicha estación. Antes de salir de Chile, Eugenio Téllez había asistido a la conferencia  que André Malraux intentó dictar en el Salón de Honor de la Universidad de Chile. Este había desembarcado en Lima el 30 de agosto para colocar la primera piedra del colegio francés. Pero ya estaba en Santiago el 9 de septiembre para inaugurar el liceo Antoine de Saint-Exupery. Sin embargo, en esa fecha tuvo lugar el incidente del salón de honor, cuando un grupo de estudiantes de ascendencia árabe realizó una contramanifestación y desplegó un lienzo en favor del Frente de Liberación Nacional de Argelia. Eugenio Téllez estaba en el público. Eso era un adelanto  de lo  que se iría a encontrar en Paris, en enero de 1960.  Allí aprendió el significado de una palabra que lo marcaria para siempre: “ratonnade”. Desde entonces, su trabajo ha sido retratar y relatar las “ratonnades” de la historia contemporánea. Si se busca en un diccionario, se leerá que se trata de una violencia ejercida contra una minoría étnica. En verdad, es mucho más que eso. Se podría traducir como “pateadura premeditada” de sujetos susceptibles de ser severamente castigados por su condición de minoría fragilizada. Los veteranos de Indochina se habían destacado en la regresión argelina en 1957. Bajo el comando de Massu y Bigeard, entre otros, el ajército francés tendrá el dramático privilegio de haber iniciado los vuelos de la muerte, en helicóptero. Aquí viene la tercera razón para el título de la novela: en filme, “La batalla de Argel”, de Gillio Pontecorvo. En Argel, hubrá una víctima, cuyo caso se convertirá en el paradigma de la desaparición.  Maurice Audin, profesor de matemáticas, militante comunista, fue hecho desaparecer en ese entonces. El Estado francés acaba de reconocer, hace pocos años, su participación. Esta era la Francia en la que desembarcó Eugenio Téllez en enero de 1960, que fortalecerá su cultura, su ética y su sensibilidad política.  Fue entonces que comenzó a trabajar como “massier” en el Atelier 17, que dirigía William S. Hayter, del que seria, tiempo después, director asociado. Nunca se habla de la cercanía de Téllez con Hayter. Es este último el que lo impresiona con su serie de grabados realizados en 1939, “Sombras acarreadas”.  Treinta años después, acarreando sus enseñanzas, Tellez se instala, a instancias del propio Hayter, en Chicago, y luego, en Toronto, donde desarrolla gran parte de su carrera. El 1981 lo encuentro en el coloquio sobre literatura chilena que tiene lugar en la CPU (Corporación de Promoción Universitaria). Resuena el eco del prólogo que Sartre escribe para  “Los condenados de la tierra” de Franz Fanon, cuya traducción circuló entre nosotros, recién, en 1969. Todas estas razones me fueron suficientes para decidir que un dibujo suyo fuese la portada de ARGEL, la novela (Hueders).  


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