TECNOLOGÍA



En el retiro de la cuartilla que el MNBA publica en abril de 1974 sobre los “acontecimientos” (dibujos) de Dittborn, ha sido reproducido el detalle de una de las obras, en que Goya aparece sentado en un coche de paseo. Dittborn aprovecha el esfuerzo de Goya para viajar gratis por el campo del arte y pasar de colado, haciendo referencia a la expresión popular “irse a la cochiguagua”, que será un recurso habitual en la obra de Dittborn, en cuanto a hacer uso de los lugares comunes ya extremadamente usados del lenguaje corriente, trasladando el gesto hacia la visualidad mediante el uso de una cita pervertida, en que  “saca a pasear” a un maestro referencial. Esta actitud, mas que irreverente, obedece al uso formal de los “clichés” de la vida social, convertidos en tales-por-cuales mediante el ejercicio de la distorsión caricatural que va a cercar la estructura de la máscara. Pero me estoy adelantando. En lo inmediato, para la sesión del 7 de marzo en Heredia-Taller (Cerro Concepción), lo que importa es relevar dos citas de la cuartilla mencionada. La primera es de Consuelo Morel: “Dittborn desarticula y pone en tensión elementos que en la cultura están unidos. Así se re-relacionan las pistolas, los asesinos y sus víctimas, los aviones, el auto, los amantes, la Caperucita Roja y el Pelele”. La segunda cita proviene de Giselle Munizaga: “Solo el artista, productor de imágenes, puede romper el mito desde dentro. Esta serie de dibujos logra eso. Representa la obra de un artista reflexivo y maduro que en un juego dialéctico maravilloso de negaciones y afirmaciones recupera de nuestro universo de imágenes masivas su esencia estética, trasponiéndolas así al plano artístico y haciendo de ellas un arma crítica”. Es muy útil leer los textos antiguos; los primeros textos escritos sobre Dittborn. En ellos se habla de desarticular y de trasponer; luego, de modificar el estatuto del artista en la sociedad chilena. No se emplea la palabra creación, sino que se habla en términos de producción; es decir, de transformación de una materia prima dada (universo de imágenes masivas) en un objeto que va a ser puesto en circulación como un signo crítico en el seno de una formación social específica. Menciono la tercera persona para objetivar la producción de subjetividad implícita en el mecanismo relacional del dibujo como arma corto-punzante. Aquí, Dittborn no se “apoya” en Leonardo, sino en Marcel Mauss y las tecnologías del cuerpo. Esta es otra manera de abordar la crisis de representación de la pintura chilena, poniendo atención, primero, en los utensilios de inscripción. Hablar de arma es una metáfora. Tampoco se trata de recurrir a los instrumentos, porque suponen una episteme moderna. Recurro, más bien, a los utensilios básicos de escritura, que están en el origen de la cursividad. Porque Dittborn reproduce los términos de una historia antigua: lo nuevo está en el acontecimiento de su retorno. Esta será una frase que imprimirá en el retiro de una cuartilla de su producción, fotocopiada, presentada en marzo de 1982 en una colectiva que bajo el apelativo de “Arte&Textos” fue ejecutada en Galería Sur, de Providencia (Santiago de Chile). En el tiro reprodujo la escritura pre caligráfica de un escolar de enseñanza básica, junto a la fotografía de José del Carmen Valenzuela Torres, capturado mientras escribe la carta en que solicita al presidente de la república el indulto de su condena a muerte. En esa “obra de circunstancia”, Dittborn exhibe la manuscripción de la carta como un dibujo que exhibe a su vez sus propios tropiezos, para “significar” el procedimiento de transcripción (misma) como falta. Pero será un dibujo en des/constitución de lo que hasta ese momento era la práctica habitual en el trabajo de Dittborn; es decir, un dibujo que se inscribía como perturbación de las formas de representar, marcando los rasgos fisiognómicos de un carácter. Ahí estaba la parodización reglamentada de la subjetividad artística. La regla de 1974 y que permanece como ortopedia hasta 1977, a lo menos, en 1979 se ha des/regulado. Este paso es el que me propuse exhibir en esta exposición que he preparado para el MNBA de Buenos Aires. Y es la razón de porqué decidí presentar las doble páginas de las publicaciones que marcan el carácter de este momento crucial en la formación de su pensamiento visual, re jerarquizando sus propias formas de presencia, rompiendo el mito (del artista) desde dentro, como sostendrá Giselle Munizaga.  


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