TRAMITE
En esto consiste la preparación del primer encuentro del año 2026 en Heredia-Taller (Cerro Concepción), destinado a exponer los términos del trabajo realizado durante estos meses, para conceptualizar y producir la exposición de Eugenio Dittborn en el Museo Nacional de Bellas Artes, que será inaugurada el 19 de marzo próximo. A lo primero que hay que apuntar es al panfleto que fue distribuido el 3 de septiembre de 1974 para la inauguración en la galería de Carmen Waugh de la exposición 22 dibujos de Eugenio Dittborn titulada “Goya contra Bruegel”, HISTORIETA. El panfleto esta impreso en papel ordinario de color verde con tipografía de anuncio popular, digamos, de un afiche boxeo, o de una publicidad de un almacén de abarrotes. Podríamos hacer un chiste: se trata de un impreso en linotipia, y puede ser considerado “el primer grabado desplazado" de Dittborn, en que emplea una tecnología a punto de permitir para corresponder al anacronismo de su actitud, ya que convoca a dos monstruos de la pintura de todos los tiempos y los convierte en púgiles de barrio, tomando la galería como un ring del Club Mexico, y los “echa a pelear” en un momento crucial, justo en el momento en que se cumple un año del “advenimiento” del régimen militar. No hay que emplear una gran astucia para leer el gesto tremendamente político, por dos razones: por lo denotado en la palabra “historieta” (en un momento que la autoridad declara fundar una Historia), y por lo connotado (el “infierno Brueghel”). El infierno trae de inmediato a colación los “desastres de la guerra“. Dittborn dice que se trata de El Viejo. Para el caso, se debe incluir a ambos en el pugilato. Esto supone convertir las leyes de la guerra en una variante de “La procesión del Calvario” (1607). Del latín, “calvaria”, calavera o Gólgota, en referencia al “via crucis” (conjunto de sufrimientos), siendo el primero en hacer este señalamiento (estrictamente) católico. Lo cual es muy importante como antecedente (siempre), para lo que va a venir, siendo, lo primero, el pugilato de Goya y Brueguel que anuncia la pelea de Griffith y Paret como base de toda la fabulación evangélica, respecto de la cual aparece como variante del “duelo a garrotazos” de la “serie de pinturas negras”, y que en la Obra Dittbirn va a operar como una “instancia Betania”, lo que va a relevar la importancia de dos escenas claves para la teoría dittborniana del impreso; a saber, el “paño de la Verónica” y el santo sudario, preparando, a su vez, dos momentos que diagraman su producción: descendimiento y envoltura. Sin embargo, los precede poniendo en ridiculo la historia de la pintura, desde el dibujo, por decir, tomando la serie negra pictórico-manchosa para llevarla a través de la simulación de un dispositivo de transferencia de mancha figurada por trama de línea, a la tinta china, en el (pre) de una historieta dibujada. ¡Porque el recurso de trama le permite “descender” (noquear) la autocomplaciente y depresiva tradición manchistica chilena. Hay que ver la fecha: 1974. Por eso, la parte más importante de esta exposición es la pagina expuesta (como fractura) en la publicación que realiza en octubre de 1976. Esas tramas, que provienen del aparato de base del grabado al agua fuerte, para trasladar toda es cantidad de tinta que debe asegurar la figurabilidad del trazo. Bello.
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Los mandó a la lona, (tela)
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